Trabajadores de Ford en Valencia cobran menos de un dólar a la semana

Foto: Dayrí Blanco

Edgar Yépez sacó una cuenta personal y se sorprendió. Lo hizo no una, sino varias veces porque hasta pensó que se había equivocado. Pero no. La realidad es que hasta hace cuatro años  él, y el resto de sus compañeros en la planta de Ford Motor de Venezuela, ubicada en la zona industrial de Valencia, ganaban el equivalente a 300 dólares semanales.

La realidad de hoy es otra. Junto a más de 120 trabajadores de la transnacional se mantiene bajo la figura de suspensión laboral como consecuencia de la profunda crisis económica que enfrenta la empresa. Es así como cobran solo 14 mil bolívares a la semana que representa menos de un dólar, lo que significa una caída de 99,7% de su poder adquisitivo.

El resultado de esto no es otro que un cambio dramático en la calidad de vida de quienes dependían de su salario en Ford. La mayoría de los dos mil 300 trabajadores que eran parte de la nómina ya ha renunciado al no aguantar la crisis. Solo quedan 170 de los que poco más de 40 están activos, recibiendo algunas bonificaciones, el resto sigue en sus casas y dedicándose a otras labores como la informalidad para poder sobrevivir.

Es el caso de Girson Paz. Él tiene ocho años siendo parte de la firma y le ha tocado durante los últimos meses hacer de todo. «He salido a vender caraotas y arroz con un con un compañero y es la manera que he encontrado para mantener a mi familia», dijo.

Antes no pasaba por esto. Tenía carro del año, sus hijos estudiaban en colegios privados, la comida nunca fue preocupación para él, y hasta le quedaba dinero para irse de vacaciones con la familia, remodelar la casa y comprar electrodomésticos.

Ahora no tienen ni para comprar útiles ni uniformes escolares. Esa es una de las preocupaciones de Jonathan Requena. «Tengo cuatro hijos, ya va a comenzar el periodo escolar y no he podido comprarles nada. Los mandaré con un cuadernito viejo».

El problema es claro. Sin divisas para la compra de materia prima la empresa no tiene manera de ensamblar las 40 unidades diarias que fabricaban en el pasado, par aun promedio de 14 mil al año que se colocaban en el mercado nacional, y hasta se lograba exportar. Era otra época de progreso y no de involución.

La única alternativa que han encontrado para mantenerse operativos es la importación de vehículos con recursos de los concesionarios que son los que hacen los pedidos de manera directa. Así , este año han traído del exterior 300 unidades que es el equivalente a 2,1% de su capacidad productiva. No tienen otra opción para sobrevivir.

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