Inicio de clases ¿y ahora?

Foto: Caraota Digital

Óscar Misle

Educador

Son las cinco de la madrugada, suena el despertador, llegó el día en el que se inician las clases después de cerca de tres meses de vacaciones. Toda la familia se pone en acción.

Sebastián (6 años) se resiste a levantarse de la cama. “Mami me siento mal, me duele la barriga. Mirna, su mamá estresada le dice: ¡Vamos levántate, ya tuviste bastantes vacaciones! Tu hermanita se levantó y está preparando sus cosas. Sebastián explota con un ataque de ira que desconcierta a
la mamá. Sin poderse controlar vomita. La mamá trata de calmarlo, sin éxito, porque de la rabia pasa al llanto y entre sollozos grita: “¡No quiero a la escuela!”

¿Qué le pasa a Sebastián? Tendrá que iniciar su primer grado, quedarán atrás las rondas para jugar, cantar, leer cuentos. Deberá empezar su primaria con una rutina y disciplina que en nada se parece a la libertad que tenía y sentía en su preescolar.

Es muy importante prepararlos para el inicio de clases. Esa transición suele generar mucho estrés en las familias. Puede que se detonen emociones como miedo, inseguridad, tensión y puede que el dolor de estómago de Sebastián no sea un invento.

Lo cambiaron de escuela porque su familia no podía pagar la mensualidad por un importante incremento. Rechaza este obligado cambio. No sabe con quiénes se va a encontrar.

También está el caso de aquellos estudiantes que vivieron en su antigua escuela una experiencia no grata, arrastrarán la cobija con los recuerdos y frustraciones. Tendrán que relacionarse con un nuevo maestro o maestra. Ese nuevo vínculo los llevará a recordar a la anterior, si hubo una buena conexión tendrán que vivir el duelo y si no fue grata la experiencia los arroparán los miedos.

Sentirá dudas de cómo será su relación con los nuevos compañeros ¿lo aceptarán? ¿tendrá que pagar el costo de ser “el nuevo”?. Si fue víctima de acoso en su escuela anterior, seguramente llevarán en su morral la sombra de esa mala experiencia. Puede ser que sienta resistencia por las pautas de disciplina que de alguna forma cambiaron durante las vacaciones y ahora tendrá
que adaptarse a una realidad que percibe poco placentera y estimulante.

Seguramente durante las vacaciones se hicieron cambios de ciertos hábitos, horarios que se debieron ir ajustando, poco a poco, antes del inicio de clases.

En ese primer día es cuando más necesitan sentirse queridos, comprendidos y apoyados por su familia y recibidos con mucho amor y respeto en los centros educativos.

Volviendo al caso de Sebastián, lo ideal hubiese sido haber realizado una visita a la escuela antes del inicio de clases para que pudiera conocer el lugar, las aulas, el patio, las canchas. Aprovechando ese momento para hablar, aclarar dudas, contarle nuestras experiencias de niños y cómo las superamos.

 

Es una transición

 

Prepararse para el inicio a clases es una transición que requiere paciencia, empatía, ajustar la hora de irse a la cama, abrir espacios para compartir las expectativas y los sentimientos sobre lo que desean, temen, imaginan, sueñan.

Debemos escuchar sus temores, dudas, intereses con mucha atención y respeto. Es necesario que sientan que volver a clases no significa un abandono de nuestra parte. Hagámosle sentir con expresiones de afecto, besos, abrazos, que siempre estaremos a su lado para apoyarlos. Podemos ensayar detalles como colocar en su morral, lonchera o dentro del cuaderno una notica o dibujitos
que expresen cuanto los amamos,

Hasta la próxima resonancia

Justicia roja-rojita Vs. autonomía universitaria

Marlon Teixeira

El modelo Marlon Teixeira nos hizo mordernos los labios con estas fotos hot