Nos quedamos en el que salga y voto, o avanzamos en voto para que salga

Foto: Caraota Digital

Anibal Sánchez

Experto en temas electorales

Desde los inicios de este año, cuando todos cacareaban el “Cese de la Usurpación, Transición y Elecciones Libres” en especie de 1,2,3 pollito inglés, lo que indudablemente era un mensaje un poco más profundo del vete ya!, renuncia o la salida; pero que en esencia no definía la ruta u objetivos específicos a cumplir para alcanzar esos escaños.

Si se avanzó en la construcción de un plan para manejar la transición a través de un estatuto, pero sin tener claro el tiempo en que esta era posible; en lo electoral por ser más técnico habría mayor consenso sobre el que exigir pero sin tener claro que habría que avanzar en competitividad; ahora en cuanto al cese, era sólo posible comprenderlo dibujando los escenarios que la conllevan ‘renuncia, deposición o elección’ y de trabajo en inicio con el busque del quiebre institucional y las presiones las cuales siguen siendo mayor las internacionales.

Este tema de la presión, siempre me ha llevado a recordar los inicios del 2015, época en que la oposición venezolana salía de una etapa de protestas y resistencia, pero sobre todo estaba disgregada, y a medida que un número mayor comprendió el concepto de la “calle que interesa” fue posible consolidar una mayoría, una vez demostrada la unidad en función de un objetivo.

Los errores en la conducción de grupos, ha estado siempre al tratar de extender el efecto del objetivo y cuando se alejan del verdadero sentir nacional “que no es precisamente los time lime de sus redes sociales”, más ahora qué hay otro mercado electoral con mayor interés en cubrir las necesidades básicas, el cual tiene códigos y canales de transmisión distintos.

Sin entrar mucho en detalle, sería interesante al momento de utilizar mecanismos de planificación estratégica, como encuestas o focus, tener claro no solo la geo estratificación, es tan importante el grupo etáreo como la clase social, pues el mercado electoral no sólo descendió, se envejeció y empobreció “lo que conlleva a un cambio de expectativas, medios e intereses” siempre será necesario construir en función de lo que se tiene teniendo como norte lo que se espera.

En la actualidad no se vislumbra una salida política (inmediata) a la crisis de gobernabilidad y mucho menos se ven medidas que pudieran llevar a la disminución de la conflictividad social, hechos que indudablemente debilitan a la opción que está en el poder, pero con un costo social muy alto, aspecto este que ha ayudado a sensibilizar y visibilizar la crisis venezolana en el exterior. Donde la política la dictan otros intereses como es la ubicación Geografía, el Mercado, las alianzas Militares, más allá de las riquezas del suelo.

Es en este escenario o tablero donde en la actualidad se debate el destino del venezolano, y de donde probablemente pueda surgir alguna solución no tan inmediata pero que si podría disminuir la velocidad del deterioro; ahora en este escenario la mayoría del concierto de naciones apuestan por una salida a la crisis vía electoral, en respeto a las leyes y la democracia, lo que indudablemente significa limitaciones a las partes en conflictos, pues tendrían que comprender que solo es posible mediante opciones donde se comparta el poder, donde exista el reconocimiento, la representatividad, y el ánimo del respeto y reconciliación.

Palabras y conductas éstas que suenan difíciles en un pueblo polarizado, que no abre los ojos ante una táctica divisionista (binaria) impuestas por los polos radicales de ambos bandos.

Me gustaría apostar a un escenario electoral nacional, donde se elija presidente y asamblea nacional; pues así estaríamos garantizando la renovación de la conducción del Poder Ejecutivo pero bajo el control de un Poder Legislativo renovado, e integrado de acuerdo a las pautas de representatividad el cual pudiera controlar y dar equilibrio a las políticas nacionales. Estaría seguro que muchos de ustedes comprarían esta opción, pero saldrían otros con los condicionantes de quienes serían los candidatos o bajo que normas y con cuál árbitro.

Y es ahí donde llegamos a la reflexión de “votar una vez salga, o el voto para que salga”, indudablemente que los actores que intervengan en la mediación o mesa de resolución de conflictos tienen claro que debe ser en un proceso que tenga credibilidad y reconocimiento; por lo que es necesario darle mayor competitividad, pero estoy seguro que la muchos de los cambios solo serán posible una vez se modifiquen algunas leyes, por lo que apostaría más a los cambios desde él legislativo en esa transición ya instalada, quedando la responsabilidad en él pueblo soberano sobre a quien lleva a esas instancias.-

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