La insoportable levedad del ser o la irracional pesadez del no ser

Caraota Digital

Amos Smith

Periodista

Dicen que las revoluciones siempre terminan tragándose a sus hijos. Escribir contra el
totalitarismo en la Checoslovaquia invadida por los rusos en 1969 le costó a Milán Kundera su
cargo de profesor en el Instituto de Cinematografía de Praga y la prohibición de las ventas de sus
libros en su país natal.

Se exilió en Francia, donde escribiría La insoportable levedad del ser, un libro donde retrata, a través del amor, las ilusiones rotas de la gente en una revolución.

Les hago esta introducción para hablarles o mejor dicho, escribirles sobre Lenin Stalin Castro
Guevara. Con quién me une una amistad fundada, desde nuestra época universitaria, donde se
graduó en letras. A lo largo de este tiempo, hemos tenido todas las diferencias políticas que se
puedan imaginar, pero sustentada en una monolítica solidaridad mutua y alimentada de mucho
café. Una amistad que ha sobrevivido a estos veinte años de revolución, y que aunque Gardel
cante que no son nada, algodón es.

Lenin Stalin, todo este tiempo ha sido un defensor a muerte de esta patria, que nos ha otorgado
en generosa concesión, la revolución bolivariana. Es profesor castellano en un liceo y suele irse los
fines de semanas en una de cuentacuentos a los niños de los barrios más humildes.

Admito que me ha impresionado la conversación que sostuvimos la semana pasada en nuestro
acostumbrado café de rigor.

Con su tono solemne, se derrumba ante mi de una manera inesperada e inédita.

-Querido Amos. Voy a admitirte algo con todo el dolor de mi alma. Esto es un rotundo fracaso y un
inconmensurable atraso.
– Que cosa hermano? Le respondo yo, cogido fuera de base, por estarme buceando la muchacha
preciosa de la mesa de al lado.
-Esta revolución. Esta larga mentira que sobrepasa ya dos décadas.
– Ya va. Lenin Stalin. Me estás hablando que estás decepcionado de esta vaina por fín? Que te
pasó?
– Tu sabes mejor que nadie que yo con esta revolución, más que rodilla en tierra , lo que he sido es
cerebro en tierra.
– Chico. Si a ti lo que te faltaba era meterte a miliciano. -Y me metí. Lo que pasa
es que me pidieron que me fuera recoger tickets a una estación del metro y tampoco así es la
vaina. El problema es que yo siempre veía tan felices a los niños cuando voy a los barrios de
cuentacuentos, que nunca se me ocurría preguntarles nada.
– Cuentacuentos con cara de tabla, es lo que sobran en ese régimen. Lo chuceo sin piedad,
aprovechandome de su defensa baja.
-Lo que pasa es que cuando les pregunte por primera vez como les iba en la escuela, ninguno
estaba en una. El que veía más feliz de ellos, me lo encontré en la calle buscando comida en una
bolsa de basura.

– Pero bueno Lenin Stalin, en que planeta estás viviendo. Ahora es que lo ves?
-Lo peor es que me fui a que el director de cultura y el me dio unas explicaciones absurdas. Me
dijo que le siguiera contando cuentos a los niños y no me metiera en honduras. Que ya eso se
estaba solucionando, porque a pesar del bloqueo y todo el sabotaje del imperio y sus aliados no
quedaría nadie con hambre en la patria.
– Si yo a ti te he escuchado vainas parecidas, donde le echas las culpas a cualquier cosa de todo lo
que tú revolución ha destruido.
– si. Pero le escribí una carta a la Secretaria de Cultura para poner la queja y llamar la atención que
tenemos que procurar en este país no deben haber niños sin escuelas y sin comida. Y sabes que?.
Me acaban de despedir del liceo donde he dado clases más de veinte años.
– En serio hermano? Qué piensas hacer?
– Hay que hacer una gran autocrítica. Hay que revisar todos los procesos para salvar la revolución.
– De verdad Lenin Stalin que eres la representación del hombre pendejo nuevo. Vamos a
sacarle la ideología a todo esto y vamos a hablar de gestión. Tú crees que vivimos mejor o
peor? Cómo están los servicios públicos, la industria petrolera, la economia. Nuestra vida
cotidiana?
– Yo siempre soñé con un país nuevo. Lo lograremos en este o al que me vaya.
– Vas a emigrar?
– Si….
– Vistes por eso estamos jodidos. Porque cuando ustedes se dan cuenta que esto es un
disparate. Se van de aquí y nos dejan con este desastre que ustedes ayudaron a
construir…. Me estás parando bola Lenin Stalin?.
– Locooo. vistes el mujerón que tenemos sentado en la mesa aquí al lado?.
A veces siento que tenemos el país que merecemos. Pero se los aclaro de una vez. Es solo
a veces. Milán Kundera en La insoportable levedad del ser, cita esto.
“Los amores son como los imperios. Cuando desaparece la idea por la cual han Sido
construidos, perecen ellos también”

Yo pienso que ni idea tenían de lo que iban a hacer y ni la tienen de lo que han hecho
El que entendió.entendió. Y el que no. Que se lo explique Lenin Stalin.

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