No es la casa del terror, es el hospital J. M. de los Ríos

Limpieza, baños aseados y mucha luz, así sería un hospital ideal. No es el caso del hospital de niños en Caracas cuyo deterioro se acelera por la indiferencia de un régimen que lejos está de importarle la salud de los venezolanos.

En una Venezuela de apagones los encargados del J. M. de los Ríos mantienen a la vista de todos cableado eléctrico conectado a una planta que recorre los pasillos desde el banco de sangre hasta terapia intensiva. Según personal de enfermería la “estrategia” busca preservar los hemoderivados o la poca existencia de sangre y plaquetas por si ocurre un bajón.

Los baños del área de hospitalización están destruidos, las pocetas sin la tapa de los tanques y las filtraciones rodean todo el lugar, ocasionando la clausura de varias áreas y habitaciones por el deterioro. Los techos a punto de caer significan un peligro inminente para los pacientes que acuden a consulta.

Niños y sus familiares deben caminar por pasillos tenebrosos y oscuros. Subir y bajar escaleras pues los ascensores están desmantelados.

Además de las condiciones precarias los profesionales de la salud que hacen vida en el J. M. de los Ríos deben lidiar con la persecución de milicianos y colectivos que se encargan de la seguridad. Recientemente fue colocado un cartel donde se informa a los trabajadores que será puesto a la orden del MP quien infrinja la norma.

La Mariposa: símbolo de destrucción, entre rituales religiosos y falta de mantenimiento

Monsanto

Envíos Monsanto y Farmatodo se unen para llevar las encomiendas por todo el país