Fundación regaló nuevas sonrisas a niños operados de labio y paladar hendido

Foto Caraota Digital

Gabriela Villalba no podía ni hablar, solo lloraba de emoción al ver el antes y el después de la operación de su hijo. Eran las 12 del mediodía cuando Alonso, de cinco meses de nacido, salió de quirófano. Fue uno de los 30 niños con labio y paladar hendido operados por la Fundación Somos Guayana Sonríe.

“Gracias, de verdad”, fue lo único que alcanzó a decir. Su hijo ya no tendrá esta malformación congénita y continuará en chequeo para una posterior operación que permita mejorar la estética de su nariz.

“Lloré cuando vi a mi bebé”, dijo Dairelys Vásquez, madre de Matías, de cuatro meses. Su condición es de labio y paladar hendido, pero por su corta edad, esta vez solo fue operado del labio.

Entre las causas de nacimientos de niños con labio y paladar hendido están la desnutrición y falta de consumo de ácido fólico durante el embarazo. La Dra. Marianella Fuenmayor, una de las directoras de la fundación, destacó que en Bolívar, el estado con más casos, hay una condición particular: la contaminación por metilmercurio, producto de la minería indiscriminada.

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Dairelys, de 16 años, empezó a tomar ácido fólico desde los dos meses de embarazo. Su pareja, de 21 años, ha tenido varios episodios de paludismo, él trabaja en las minas al sur de la entidad.

Yulianna Rosales tiene un antecedente similar. Su hija Yalitza, de un año, fue operada del labio. En su caso, el consumo de ácido fólico fue irregular. “A veces no tenía para comprarlo”.

Y es que Yalitza no es su única hija, es la segunda de tres hermanos. A los siete meses dejó de tomar las vitaminas prenatales. Además, el papá de la niña trabaja en las minas, lo que lo expone a la contaminación por metilmercurio.

Fuenmayor explicó que el metilmercurio es un neurotóxico que afecta el ARN de las células y el sistema nervioso central. Es producido por la naturaleza y al ser tocado por el hombre, afecta al ser humano. Particularmente en Bolívar, debido a las altas temperaturas, este se evapora y es inhalado por las personas.

La mayoría de los niños son hijos de padres que trabajan en las minas, pero además, llegaron con cierto cuadro de desnutrición.

Ninguna de estas madres recibió ayuda gubernamental, solo falsas esperanzas. Por familiares, amigos y prensa, conocieron del trabajo de la fundación Somos Guayana Sonríe, con más de 20 años de trayectoria. En esta jornada, que se realiza anualmente, participan especialistas de Bolívar y Caracas.

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Las operaciones se realizan gratuitamente. Por tercer año consecutivo, la fundación Lala dispuso de sus instalaciones para la jornada. La mayoría de estas madres no cuenta con recursos para costear una cirugía como esta en un centro privado, que puede llegar a costar más de 3.000 dólares.

Empresarios en la región forman parte de los colaboradores. Pagan las facturas de los insumos directamente a la empresa que los vende. “En la fundación no manejamos cuenta corriente o de ahorro. Para transparencia, el empresario paga la factura o parte de la factura de lo que se necesita, directamente la farmacia o el distribuidor. Otras personas nos apoyan trayendo comida ese día, tortas, jugos para los niños”, aclaró Fuenmayor.

Parte de sus programas incluyen ofrecerle acompañamiento a las madres, por la depresión y el bullying que pueden llegar a sufrir por la condición de sus hijos.

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