Así no hay quien viva: en Venezuela, comer tres veces al día es casi imposible

Muchos resuelven con pan a toda hora. Foto: Kervin García Mannillo

La crisis sigue empeorando. En la Venezuela de hoy millones de ciudadanos han cambiado sus rutinas alimenticias porque la situación económica no permite vivir como antes. Desayunar hoy, no significa hacerlo mañana.

Mauri Perozo admite comer tres veces al día, pero no como lo hacía antes. «Hoy no tuve para comprar el jugo, tomé agua». Agregó que hasta hace un par de años podía hacer pasticho dos o tres veces a la semana, ahora lo hace cada cuatro meses.

Mario Flores hace magia para alimentarse bien. Comentó que las lentejas con el arroz es lo que está de moda y, en su caso, es su almuerzo durante toda la semana. No puede acompañarlo con carne ni pollo. Eso era antes.

En el caso de Lourdes Torrealba, apuesta por la unión familiar para comer medianamente bien. «Si vamos a comer un pollo, lo pagamos entre todos. Eso de que uno compra para todos, se acabó hace años», expresó.

Para Juvenal Goite, la situación es peor. Casi nunca desayuna y ha perdido casi veinte kilos en menos de un año. «Yo pesaba 73 y ahora estoy en 54», dijo.

Maison Avilés vive peor. Su salario es de 40.000 bolívares al mes y casi siempre debe rebuscarse entre los escombros para conseguir desperdicios alimenticios.

Comer las tres comidas diariamente es imposible de saber. Para muchos, preparar un arroz con pollo o un pasticho, se ha convertido en un lujo total. Así no hay quien viva.

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